Colombia enfrenta sus primeros ataques con explosivos tras el cambio de gobierno
Un policía murió y varias personas resultaron heridas en dos ataques registrados apenas un día después de la juramentación de Abelardo de la Espriella, quien prometió una política de “mano dura” contra los grupos armados ilegales.
COLOMBIA.– La violencia volvió a sacudir a Colombia este sábado, apenas un día después de la posesión del nuevo presidente Abelardo de la Espriella, con dos ataques con explosivos registrados en diferentes regiones del país que dejaron al menos un policía muerto y varias personas heridas.
Uno de los hechos ocurrió en un peaje en construcción ubicado sobre la carretera Panamericana, en el municipio de Santander de Quilichao, cerca de Cali. Según las autoridades, un vehículo cargado con explosivos fue abandonado en el lugar y posteriormente detonado, provocando daños importantes en la infraestructura y heridas leves a dos vigilantes.
El Ejército colombiano atribuyó este ataque a disidencias de las FARC vinculadas a alias Iván Mordisco, uno de los principales jefes guerrilleros que se apartó del acuerdo de paz firmado en 2016.
Ataque con drones deja un policía muerto
Horas antes, en el departamento del Cesar, una estación policial fue atacada con drones cargados de explosivos. El hecho provocó la muerte del subintendente Argemiro Rodelo Canchila, quien llevaba 18 años en la Policía Nacional. Hasta el momento, las autoridades no han identificado públicamente al grupo responsable de este segundo ataque.
Los hechos ocurren en un momento especialmente delicado para el país, luego de que De la Espriella asumiera la presidencia con un discurso centrado en fortalecer la ofensiva contra organizaciones guerrilleras, narcotraficantes y estructuras armadas ilegales.
El nuevo gobierno responde con medidas de seguridad
Tras los ataques, el presidente De la Espriella aseguró que no habrá impunidad para los responsables y calificó los atentados contra la infraestructura como una agresión directa al desarrollo y la tranquilidad de la población.
Ese mismo sábado, el nuevo gobierno también ordenó el traslado de 117 prisioneros vinculados a antiguos procesos de paz hacia cárceles de máxima seguridad en distintas ciudades del país. Según el INPEC, la medida busca impedir que estructuras criminales mantengan capacidad de coordinación desde los centros penitenciarios.
El mandatario había anunciado además que no continuaría las negociaciones de paz impulsadas por el gobierno anterior de Gustavo Petro y que endurecería las acciones militares contra grupos armados.
Un inicio de gobierno marcado por la tensión
Los ataques representan uno de los primeros grandes desafíos de seguridad para la nueva administración y ponen nuevamente en el centro del debate la situación de las regiones donde operan disidencias guerrilleras y otras organizaciones armadas.
La violencia en zonas como Cauca y Valle del Cauca viene siendo motivo de preocupación desde años anteriores, especialmente por el uso creciente de explosivos y drones en ataques contra la fuerza pública y la infraestructura.
El nuevo gobierno colombiano comienza así su mandato bajo una fuerte presión: demostrar si su política de mayor ofensiva contra los grupos ilegales podrá contener una violencia que continúa afectando distintas regiones del país.

