Debora Ruiz, contar el territorio desde lo humano como embajadora de la OMPT

Los primeros pasos de Débora Ruiz en el periodismo no estuvieron ligados al turismo ni a los relatos de caminos y paisajes que hoy definen su trabajo. Comenzó en un ámbito que con el tiempo sentiría ajeno, la prensa institucional. Reemplazando a una amiga en el área de Comunicación del Ministerio de Economía tuvo su primera experiencia profesional. Allí aprendió las dinámicas del oficio, pero también algo fundamental, comprendió rápidamente que no quería hablar de números, estadísticas ni informes técnicos. Lo suyo era y sigue siendo contar historias. Historias de personas, de lugares y de experiencias.
El vínculo profundo con el turismo llegó en un momento de quiebre personal. Tras su divorcio viajar se convirtió en una forma de reconstrucción. Empezó a recorrer el país muchas veces sola y otras acompañada por su hija que entonces tenía seis años. Esos viajes no fueron solo desplazamientos geográficos, sino procesos internos, mirar distinto, volver a empezar y encontrar nuevos sentidos. Primero llegaron los destinos clásicos y luego casi de manera natural los lugares emergentes, los pueblos pequeños y las fiestas populares.
Fue en ese camino donde Debora Ruiz entendió que el turismo es mucho más que descanso o entretenimiento. Es un fenómeno social, cultural y económico que atraviesa la vida de comunidades enteras. Charlando con emprendedores, artesanos, guías y familias que viven del turismo confirmó que ahí estaba su lugar como periodista, narrar, visibilizar y defender esas historias.
No hubo un viaje único que marcara un antes y un después, sino muchos momentos en los que sintió que su trabajo podía aportar valor. Entre los más significativos recuerda su participación en la difusión de los primeros eventos del Mundial del Alfajor cuando aún no era la gran convocatoria que es hoy. También su labor en las áreas de Cultura y Turismo de un municipio del sur del conurbano bonaerense que con el tiempo fue consolidándose como un polo cultural y turístico en crecimiento.
Otra constante de su recorrido es el acompañamiento a emprendimientos pequeños, auténticos y muchas veces invisibilizados, paseos a caballo personalizados en pueblos del interior de la provincia de Buenos Aires, parques nacionales poco frecuentados, paisajes casi vírgenes y con mínima intervención humana. Allí Devora Ruiz encuentra el sentido más profundo del periodismo turístico.
El turismo solidario también forma parte central de su historia. A partir de sus viajes a Catamarca y al norte argentino el vínculo con las comunidades fue tan genuino que trascendió lo periodístico. Fue convocada para colaborar con materiales didácticos destinados a escuelitas de la Puna catamarqueña, una experiencia que la marcó profundamente y reafirmó el sentido social de su trabajo.
Entre las coberturas más intensas de su carrera destaca la Fiesta Nacional e Internacional del Poncho, una experiencia que la atravesó tanto en lo profesional como en lo personal y que le valió dos nominaciones al Premio Pasaporte Abierto. Ese reconocimiento fue recibido con gratitud y como un impulso para seguir trabajando desde una mirada comprometida y humana. En la misma línea su tarea en la difusión de los eventos de la Casa de la Provincia de Tucumán le permitió generar nuevos vínculos, conocer colegas y fortalecer el trabajo en equipo, un valor que considera esencial dentro del periodismo.
Hoy Débora Ruiz concibe el periodismo turístico como una forma de contar el territorio con respeto, conciencia y humanidad. Mostrar lo lindo sí, pero también comprender los procesos, los tiempos y las realidades de cada lugar. Difundir sin dañar, visibilizar sin invadir y comunicar con responsabilidad son principios que guían su labor.
Debora Ruiz es embajadora de la Organización Mundial de Periodismo Turístico. Desde Argentina asume ese rol con orgullo y responsabilidad y busca representar a la organización con una mirada federal, humana y comprometida, acompañando destinos, comunidades y colegas. Dentro de la OMPT le interesa impulsar el periodismo turístico ligado al turismo contemplativo, aquel que observa sin invadir y propone una relación más consciente con el entorno. La motiva difundir experiencias como el astroturismo y el turismo responsable en parques nacionales, entendiendo también las problemáticas que atraviesan los guardaparques especialmente en situaciones como los incendios.
Catamarca ocupa un lugar central en su historia personal y profesional. Llegó con prejuicios ajenos y con esa frase repetida de que en Catamarca no hay nada para hacer. Allí encontró todo lo contrario, hospitalidad, amistad y una calidez humana que la transformó. Catamarca le enseñó a mirar distinto, a valorar lo simple y a entender que los destinos no se miden por la cantidad de actividades, sino por lo que despiertan en quienes saben apreciar. Catamarca tiene de todo, pero solo lo ve quien se toma el tiempo de sentirla.
Debora Ruiz imagina un futuro del turismo más consciente y humano y cree que el periodismo tiene un rol clave en ese camino, informar, generar reflexión y cuidar los territorios. A quienes recién comienzan les deja un mensaje claro y honesto. El periodismo turístico no es viajar gratis ni vivir de privilegios. Muchas veces los viajes se realizan con esfuerzo propio impulsados por el deseo genuino de conocer y comunicar con sentido.
Antes que periodistas turísticos somos personas, afirma. Y como personas asume una responsabilidad enorme, cuidar los espacios que visita, valorar la confianza de las comunidades y entender que cada destino es el hogar de otros. Tratar a los demás como nos gusta que nos traten y cuidar los lugares como si fueran propios es para Debora Ruiz la base ética de este oficio.
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